lunes, 4 de abril de 2011

Te quiero....

¡Que dificil la respiración a veces cuando se mezclan los sentimientos....pero más dificil es respirar cuando sufres por los sentimientos de otros! Hay un periodo en que los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos. Ellos crecen independientemente de nosotros. Crecen sin pedir permiso a la vida, con una estridencia alegre y a veces con alardeada arrogancia. Pero...no crecen todos los días ¡crecen de repente !. Un día se sientan a tu lado y con increible naturalidad, te dicen cualquier cosa que te hace ver que esa criatura, hasta ayer en pañales y con pasitos cortos e inseguros, creció... ¿Cuando fué que no me dí cuenta?. ¿Donde quedaron las fiestas infantiles, los juegos llenos de arena y los cumpleaños con payasos?. Crecieron entre la obediencia y la desobediencia. De pronto nos encontramos en casa, en esas noches de sus primeras salidas, aparentando que no te importa, que no te preocupa e incluso te haces la dormida en el sillón antes de que coja la puerta. Aún no habia llegado al ascensor y ya estabas mirando el reloj....no solo esperando a que no creciera sino a que apareciera pronto y seguias simulando dormir. Y alli estaba tu hija. entre hamburguesas y cocacolas, con su uniforme del cole y sus incomodas mochilas en la espalda y...aqui estamos nosotros, con el pelo cano.... Y es tu hija; la que amas a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las discusiones, de las lagrimas (de una y de otra)y de todas esas satisfacciones que te ha aportado que superan con creces a todo lo anterior. Ella crecio observando y aprendiendo con mis errores y mis aciertos, y principalmente con los errores que espero no repita. Paso el tiempo de la guitarra, el ballet, la natación... Salió del asiento de atras y paso al volante de su propia vida... ¿Como podría yo vivir por ella sus momentos amargos y compartir los dulces?.... No hay una receta . ¡Ojala! Cuando somos padres, deberiamos ir más junto a su cama para escuchar su alma respirando, conversaciones y confidencias entre las sabanas. Volver a esa habitación llena de adhesivos, posters y música ensordecedora. Nunca te parece haberle demostrado el suficiente amor (los hijos tambien se encargan a veces de hacerte sentir esta culpabilidad infundada). Y quedamos los padres exiliados de los hijos, ahora tenemos la soledad...y nos llego el momento en que solo miramos de lejos, algunos en silencio y deseamos con todo el corazón que triunfen en la búsqueda de la felicidad y que conquisten el mundo del modo menos complejo posible. Solo queda esperar, esperar a verlos felices para alcanzar esa ansiada tranquilidad. Por eso hay que hacer algo más antes de que "crezcan".. Solo aprendemos a ser hijos cuando somos padres y a ser padres cuando somos abuelos. Si alguna vez alguien descubre la formula de erradicar el dolor de espiritu de un hijo, ¡ojala y lo comparta como si fuera una primicia médica!